Hoy hace 29 años que salió a la venta el primer teléfono móvil del mundo "Motorola DynaTAC", que tuvo un precio estimado de unos 4000 dólares y pesaba unos 800 gramos. Para todos los nostálgicos, y para aquellas generaciones que nunca hayan visto uno de estos, aquí podéis ver la foto:
A finales de Enero, mi teléfono móvil dejó de funcionar y empecé a tramitar un nuevo contrato en otra compañía, pero entre problemas y problemas por parte de las compañías, pasé todo el mes de Febrero sin teléfono.
Siempre había pensado que desquitarme de mi teléfono móvil podría ser una dura tarea, puesto que forma parte de mi vida desde hace muchos años, pero según avanzaban los días más me daba cuenta de que realmente no era dependiente y que podía prescindir de él, así pues decidí no aferrarme a ningún contrato de telefonía móvil y compré un móvil de los más sencillos (sin cámara, sin Internet, sin aplicaciones, sin reproductor de música) y una tarjeta prepago. Y, probablemente, si no fuera porque me desplazo por carretera de noche hubiera prescindido del móvil en su totalidad.
Está claro que la tecnología, en general, facilita nuestras vidas hasta tal punto que, sin quererlo, la incorporamos a nuestro día a día. De hecho, para mucha gente, el móvil no es más que una extensión de su cuerpo y, cada día más, un reflejo de su 'estatus' y su personalidad, puesto que cada vez existen móviles menos asequibles y cada vez puedes personalizarlos más según tu gusto mediante aplicaciones, colores, tonos de llamadas...
En sus inicios el teléfono móvil no era más que un signo de riqueza y buena clase social; y, aunque sus precios eran elevados, a la gente le gustaba llevar esos teléfonos de casi 1kg que median unos 20cm o más, aquello era sinónimo de clase.
Pero quién les iba a decir que años después los teléfonos móvil serían más pequeños y más ligeros que unas gafas.
Como he dicho anteriormente, los móviles se han convertido, en la mayoría de los casos, en una prolongación de nuestro ser, y es cuando, llegados a este punto, aparece la dependencia. Necesitamos sentirnos localizables y disponibles las 24h del día, sin importar lo que estemos realizando, esto crea una sensación de dependencia de los otros hacia ti, y de ti hacia los otros y hacia ti mismo, puesto que no llevándolo contigo te sientes totalmente incomunicado, siendo imposible tu localización en caso de ser necesaria... Esto es curioso, ya que esta absoluta dependencia nos hace estar enganchados al teléfono todo el día para poder explicar cuanto antes lo que nos apetezca, y esto afecta en la vida social y familiar, puesto que todo lo que teníamos que decir ya lo hemos dicho "gracias" al teléfono móvil y cuando llega la hora de cenar con tu familia o de encontrarte con los amigos, qué hay de nuevo: 'nada'. Porque todos saben qué día pasó qué, ya os lo habéis contado todo.
En el punto anterior ha aparecido una palabra importante en cuanto a telefonía móvil: "localización", dato que me dirige al siguiente punto: la privacidad.
Existen dos formas de ser usuario de telefonía móvil: contrato y prepago. Años atrás, los que eran usuarios de prepago, es decir tarjeta recargable, podía comprarla sin necesidad de registrar sus datos: eso estaba reservado a los clientes de contrato. Hoy en día, si quieres ser usuario de prepago tienes que dar tus datos para que se vinculen al número de teléfono que tengas, según dicen por seguridad.
Otro tema peliagudo en cuanto a la privacidad es que actualmente, muchos teléfonos móviles disponen de "mi ubicación" es decir, una aplicación que permite que se disponga de tu ubicación en todo momento, mediante satélites. Así pues, no solo somos más dependientes si no que también tenemos menos privacidad.
Otro tema relacionado con la privacidad es la intimidad. Utilizar móviles nos priva de intimidad, puesto que en muchas ocasiones tenemos que tratar de temas personales o laborales en un restaurante, en la calle, en la peluquería... porque, como ya he dicho, estamos disponibles las 24h del día en cualquier lugar. No importa cuan importante sea la tarea que estemos realizando, no importa que estemos pagando la compra, como tampoco importa que estemos tomando una caña con un amigo... si el teléfono suena, es lo primero.
Que la telefonía móvil, y la tecnología en general, es cada día más importante en nuestras vidas es un hecho que nadie, por mucho que quiera, pueda negar y está claro que en estos tiempos vivir sin las facilidades que en parte los aparatos tecnológicos nos brindan sería difícil. Lo importante es aprender a vivir con ellas, conocer todas sus ventajas e inconvenientes para evitar que, por ejemplo, un móvil domine nuestras vidas y nos haga dependientes.
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