Todos estamos de acuerdo en que los niños necesitan tener éxito; pero, ¿a qué nos referimos exactamente?
Mi opinión es que el éxito no debería ser rápido y fácil, y no tiene porque ser constante. Tener éxito implica superar los obstáculos, incluyendo el pensamiento negativo de que tal vez, la misma conquista del éxito sea una ardua tarea. Es decir, una de las premisas de tener éxito es transformar el "No puedo" por el "Pude, y lo hice".
Todos debemos empezar por comprender que no siempre obtenemos éxito en lo que nos proponemos. La vida, para casi la mayoría de nosotros, sostiene más derrotas que victorias. ¿No deberíamos concienciarnos pronto? Por otra parte, también deberíamos aprender a apuntar más alto de lo que creemos que podamos alcanzar: 'A man's reach should exceed his grasp, or what's a Heaven for?' En lo que fracasemos haciendo hoy, nosotros o cualquier otra persona, podrá lograrlo mañana.
Una cosa está clara, nosotros -ni padres, ni profesores- podemos proteger a nuestros alumnos (o hijos) de fracasar una, dos o tres veces. Pero sí podemos enseñarles que el fracaso puede ser honorable y constructivo, en vez de humillante. Tal vez, debamos hacer un apunte semántico entre no tener éxito y fracasar.
Cierto es que, desde la docencia, siempre intentamos evitar usar términos extremistas como "fracaso", pero... ¿cómo podemos conseguir que un alumno no se sienta intimidado por los logros académicos de otro de su misma edad, o colegio?
Lo que necesitan dichos estudiantes es la experiencia propia de hacer algo de la manera correcta, tan correctamente que sean ellos mismos los que se den cuenta de su éxito.
Tal vez esto signifique que alguien externo (profesores, padres o tutores legales) deban apoyarles con la concentración y la agudez que les falta.
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