Este año se cumplen tres décadas de la muerte de esta intelectual, represaliada y degradada durante el franquismo, se le denegó un sillón en la Real Academia de la Lengua Española por ser mujer.
En 1921, María se licenció por la Universidad de Zaragoza en Historia, con sobresaliente y premio extraordinario.
En 1922, se convirtió en la sexta mujer que accedía, tras ganar una oposición, al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos.
Dotada de una extraordinaria capacidad de trabajo, amante de los retos y ambiciosa, María organizó una red de bibliotecas que en 1935 contaba con 105 centros. Alcanzó tal prestigio que, un año después, el rector de la Universidad de Valencia la llamó para dirigir la biblioteca universitaria, tarea que no pudo realizar al estallar la guerra civil.
En 1922, se convirtió en la sexta mujer que accedía, tras ganar una oposición, al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos.
Dotada de una extraordinaria capacidad de trabajo, amante de los retos y ambiciosa, María organizó una red de bibliotecas que en 1935 contaba con 105 centros. Alcanzó tal prestigio que, un año después, el rector de la Universidad de Valencia la llamó para dirigir la biblioteca universitaria, tarea que no pudo realizar al estallar la guerra civil.
Nadie sabe hasta dónde habría llegado Maria Moliner si el franquismo no se hubiera interpuesto en su camino, y al igual que otros funcionarios leales a la República, María fue represaliada y degradada 18 puestos en el escalafón del Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios. En 1946, se trasladó a Madrid donde obtuvo un puesto en la Biblioteca de la Escuela de Ingenieros Industriales en la que estuvo hasta su jubilación.
En 1951, había aprendido inglés ella sola estudiándolo con el Learner's Dictionary of Current English y eso le dio la idea de crear un diccionario de uso español, en el que se definieran las palabras, se explicaran sus usos y aportara sinónimos.
Así, entre finales de 1966 y principios de 1967, aparecieron los dos volúmenes del Diccionario de Uso del Español, dos veces más largo que el de la Real Academia Española (RAE). El mayor, y casi único, defecto de su colosal obra fue no incluir las 'malas palabras' en su diccionario.
Así, entre finales de 1966 y principios de 1967, aparecieron los dos volúmenes del Diccionario de Uso del Español, dos veces más largo que el de la Real Academia Española (RAE). El mayor, y casi único, defecto de su colosal obra fue no incluir las 'malas palabras' en su diccionario.
En 1972 fue la primera mujer propuesta para ocupar un sillón en la RAE, pero los vetustos y conservadores académicos se opusieron por ser mujer.
En 1975, ya jubilada, el Alzheimer empezó a quitarle su lucidez e hizo que poco a poco se fuera olvidando de todo, incluso de las palabras que tanto amaba. Murió en Madrid, el 21 de Enero de 1981, sin haber podido acometer la segunda edición de su obra que -actualmente- ya va por la tercera.
En 1975, ya jubilada, el Alzheimer empezó a quitarle su lucidez e hizo que poco a poco se fuera olvidando de todo, incluso de las palabras que tanto amaba. Murió en Madrid, el 21 de Enero de 1981, sin haber podido acometer la segunda edición de su obra que -actualmente- ya va por la tercera.
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