domingo, 28 de agosto de 2011

Bullying: cómo reconocerlo.



Durante el paso de los años, el asalto y el asesinato han sido las formas de violencia que más atención y mediación han recibido. En cambio el acoso escolar, o bullying, no ha tenido tanta importancia.
Hace relativamente poco tiempo que el acoso escolar se reconoció como delito, y muchos investigadores, padres, tutores y otras figuras de la autoridad abordaron el tema con la relevancia y preocupación que realmente merece.

La palabra bullying proviene del inglés 'to bull' (acosar) y cuya definición estricta es conducta agresiva repetida con el fin de herir intencionalmente a otra persona, física o mentalmente; se caracteriza por el comportamiento intimidatorio de una persona para obtener poder sobre otra.”

La mejor forma de acabar con el bullying es mediante la prevención. Y para prevenir, tenemos que conocer la realidad. Y la realidad es que, tan solo en España, el 1.6% de los estudiantes sufren acoso escolar de manera constante; mientras que, el 5.7% lo sufre de manera eventual. Por otra parte, más del 10% reconocen haber participado en discriminaciones o exclusiones de compañeros.
Bien es verdad que, los datos pueden variar ligeramente según la fuente que se consulte, pero todas plasman la misma realidad.

¿Cómo sé si sufre bullying?

El bullying, como he comentado más arriba, no es solo un acoso físico -el cual es fácil de percibir-, también existe el mental o psicológico. En éste último caso, apreciarlo es una tarea más ardua.

Entre los escolares, es muy frecuente el sentimiento de desagrado por el colegio, pero se basa en una simple desgana. Si el escolar sufre acoso, a esa desgana se le añadirá una sensación de angustia, miedo y agonía. En ese preciso momento debemos activar la alerta y comenzar a investigar: preguntar a profesores, director del colegio, encargada de comedor, vigilante de recreo e incluso a compañeros.

El primer problema más frecuente con el que nos encontramos es con la negación: el escolar no admitirá que sufre bullying por miedo a las reprimendas de sus acosadores.
Dado que reservará esa información, el chico/a acosado/a puede caer en depresión. Si este caso se da, puede desarrollar una actitud autista que le aleje de toda conexión e interactuación con las personas que tiene a su alrededor.

Los efectos del acoso escolar pueden llegar a ser muy graves, e incluso mortales. En el año 1999, Estados Unidos vivió una gran masacre en un instituto “Columbine High School”, fue a partir de ese suceso cuando los investigadores profundizaron más en la relación acoso escolar – violencia escolar. La investigadora Mona O'Moore ( Anti-Bullying Centre at Trinity College, Dublín) escribió “Tras muchas investigaciones el equipo de anti-bullying hemos concluido que la mayoría de personas que sufren acoso escolar acaban desarrollando, a corto o largo plazo, enfermedades mentales y problemas emocionales y de conducta. El acoso puede causar soledad, depresión, baja autoestima, ansiedad, autismo y una mayor susceptibilidad a enfermedades psíquicas.”

Para evitar que se llegue a tal extremo, se ha de trabajar sobre el acoso de manera constante e imparcial. Con autoridad y en conjunto: padres / familia, profesorado y compañeros.


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